viernes, 26 de junio de 2009

Juguetes para toda la vida


Marcelo Asborno creó un mundo de rieles
A mediados de la década del 60, lejos de "pegarle" a la pelota en los potreros del barrio, a Marcelo Asborno le gustaba llegar hasta el puente peatonal de 1 y 528 bis, trepar por sus escaleras y permanecer horas disfrutando del paso de los trenes, buscando descubrir el misterio de los cinco brazos de la señal que se levanta una cuadra más al sur o investigando los ruidos que emanaban de la cabina de cambios aledaña a la estación Tolosa.
Y recuerda que el puntapié inicial para convertirse en ferromodelista lo dio a los 12 años, cuando su padre le regaló el primer set ferroviario a escala "Märklin" de fabricación alemana, con una locomotora, dos vagones y unas vías.. Fue su pasión durante toda su vida y le dedicó buen tiempo, aunque reconoce que en algunos pasajes de la vida se vio obligado a "hacer un paréntesis".
Según nos contó, uno de los secretos de su pasión por el ferromodelismo y la colección de autos a escala "que me gustan" tiene como contrapartida el poco interés que le ha despertado la televisión. "Tal vez si me hubiera gustado mirar tele, nada de esto hubiera sucedido", nos comentó mientras nos mostraba una vieja creación, una réplica del Jeep Willis, hecha en alambre.
A simple vista es una maravilla, se levanta el capot, tiene suspensión, palanca de cambios y volante, pero Marcelo dice que "es lo más sencillo que hay. Está hecho de alambre común, un poco de estaño y soldador eléctrico".
Marcelo Asborno hace 30 años que vive en Tolosa y desarrolló esta pasión sin descuidar su carrera profesional como docente y científico, que lo llevó a ser Profesor Titular de la Cátedra de Climatología y Fenología Agrícola de la Facultad de Agronomía de la Universidad Nacional de La Plata y Director de la Estación Experimental "Ing. Agr. Julio Hirschhom", que esa facultad tiene en Los Homos.
Marcelo, también reconoce el apoyo recibido por su esposa Alicia -a quien conoció en los pasillos del Liceo Víctor Mercante y con quien se casó varios años después de haber egresado- y a sus hijos Pedro y Magdalena, quienes no solo colaboraron para que la colección creciera en volumen, sino que además lo acompañaron durante el período en donde una discapacidad visual le quitó el 95 por ciento de su visión y le impidió seguir disfrutando de su pasión. También reconoció el apoyo de sus hermanos Jorge y Horacio y de los amigos y colegas de la Universidad, además las personas que integran el centro de rehabilitación TIFLOS".
A esta altura de la charla, Marcelo nos señala otra de las vitrinas del local que tiene sus paredes recubiertas por maravillas en miniatura. Allí se destaca la réplica de un camión de bomberos a vapor, de fabricación alemana, del año 1870. Toda una maravilla.
La colección cuenta con setenta locomotoras a escala, más de 300 vagones y muchos autos en miniatura conforman su colección de trenes y juguetes, pero todavía teníamos tiempos para maravillarnos. Fue cuando Marcelo bajó dos repisas superpuestas de 3 metros por 1,40 y que se deslizan por correderas. Comenzó a manejar los controles y "el mundo de ilusiones" cobró vida. Trenes que van y que vienen. Señales móviles, formaciones que se detienen, cambios de vía, puentes de hierro, estaciones, un sin fin de cosas chiquitas y emocionantes a la vez. Y el detalle, las dos bandejas estaban interconectadas.
Según contó Marcelo, la primera la construyó hace 17 años y la segunda diez años después. "Cuando estoy con los juguetes siento que el tiempo se detiene, que no existe. Me gustan particularmente los modelos de las décadas '50, '60 y '70, cuando los trenes eran de chapa o de fundición, lo que hace que al circulan por las vías produzcan un sonido especial que perdieron los modelos plásticos de años posteriores. Entre los autos de juguete prefiero también los de chapa. Me agradan los modelos de pre-guerra, aunque son muy costosos y difíciles de conseguir en buen estado", nos dijo.
Y para un coleccionista siempre hay lugar para algo más. "Nunca podemos decir que una pieza es cara o barata. Si te gusta y te alcanza la plata, la comprás y sino la tenes que admirar en la colección de otro. Actualmente hay muchos canales para conseguir cosas. Los particulares, algunos negocios especializados, Internet o el cambio con otros coleccionistas".
Marcelo es un tanto especial para coleccionar. En la selección impera su gusto personal. "Yo tengo algunos juguetes preferidos, como un avión Mecano del año 1936 pintado con los colores de la bandera Argentina, que perteneció a mi padre; un auto Schuco hecho en la zona estadounidense de Alemania inmediatamente después de finalizada la segunda guerra mundial, que funciona a cuerda, tiene dirección y además de auto es caja de música y un trolebús eléctrico en escala 1:87, marca Eheim, alemán de 1950 con su caja original.
"Con el tiempo, he aprendido a reparar juguetes y trenes Märklin analógicos, lo hago con mis modelos y los de algunos amigos ferromodelistas que me visitan con frecuencia. En el coleccionismo, como en todo aquello que nos agrada, el conocimiento que puede adquirirse es ilimitado... solo hay que buscar información; existen también catálogos de todo tipo y especialidad, los de Märklin por ejemplo, se editaron desde principios del siglo IXX y actualmente, en diferentes idiomas", concluyó.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Excelente nota y felicitaciones y saludos a Marcelo!!